trio_de_amigos

POKER DE TRIOS Parte 2

Ves, como no pasa nada.- defendía Mónica.

Hombre, eso no vale. Vosotras sois hermanas. – le respondí.

¿Qué ocurre? ¿Pensaba que esto te agradaba? – respondió Mónica con una mirada lasciva.

Mejor que os estéis quietecitas, pues me ponéis enfermo y no respondo. – les afirmé mitad de broma mitad de verdad.

Ya lo veo. – me contestó y con una mirada me apuntó el bulto que mi pene estaba formando en la entrepierna de mi bañador mojado.

Las dos siguieron comiéndose la una a la otra tal y como si no existiese, mientras que mi temperatura medraba cada vez más por instantes. Cuando pararon un instante y las dos me miraron fijamente, solo pude llegar a decir:

¿Y ahora qué?

Tú. – respondió Mónica.

Esto lo teníais preparado, ¿cierto?? – averigüé – Ya me extrañaba a mí lo del pasado día y lo de ayer de noche.

Ellas solo sonrieron y se quedaron mirándome a la espera de mi reacción. De manera lenta me levanté del sillón donde me hallaba y me dirigí a la cama donde las dos se habían acomodado. Del mismo modo que me puse de rodillas sobre la cama y cogí a las dos por la cintura besándolas en los labios de forma indistinta.

No sabéis lo que os quiero.- fue lo único que me atreví a decir.

Proseguimos besándonos un rato más entre los 3 mientras que intercambiamos miradas inquietas y sonrisas cómplices. Sandra fue la primera que se desposeo de la parte superior de su biquini y dirigí mi boca hacía sus dulces pechos. Mi lengua jugueteó con sus pezones haciendo que se endureciesen de manera lenta, saboreando los restos del cloro del agua de la piscina. Mi manos mientras habían descuidado sus cinturas y se habían asilado en sus posaderas, jugueteando con los carrillos de los traseros de las dos. Mónica no dejaba de recorrer mi espalda con su mano mientras que proseguía besando vehementemente a su hermana, fui el que liberé sus tetas de su biquini con mis dientes para poder chupar esas espléndidas mamas que Dios le había dado. Os prometo que tenía la verga dolorida de la tremenda erección que tenía en ese instante, comiendo a besos los duros pezones de las dos bellezas.

Espera, pongamos cómodos. – nos detuvo Sandra.

En un instante juntamos las camas donde las dos dormían y nos desprendimos del resto de biquinis y bañadores que incordiaban para la tarea que íbamos a acometer. Ver a las dos hermanas desnudas postradas de espaldas sobre la cama ofreciéndoseme es una cosa que no voy a olvidar en esta vida por jamás nunca.

De manera cuidadosa de que no separaran las camas me puse entre las dos de rodillas. Empecé acariciando el semblante angelical de las 2 hermosas mujeres y después pasé a juguetear con sus pechos. Masajeándolos, pellizcándolos, besándolos y mordiéndolos sin remisión. En resumen, gozando como un pequeño con juguetes nuevos. Poquito a poco aje mis manos hasta sus entrepiernas y de forma delicada manoseé sus sexos verificando su grado de humedad y lo caliente que estaban. Sandra tenía su conejo lindamente arreglado, afeitado tal y como si de una modelo de gaceta fuera, al paso que Mónica era un tanto menos detallosa en ese aspecto. El grado de excitación había hecho que mismas comenzasen a tocarse sus tetas, duras como rocas, mientras que intercambiaban fugazmente algún beso. Yo mientras seguía jugueteando con sus clítoris y cuando vi que su vagina se hallaba suficientemente lubrificada introduje despacio uno de mis dedos para empezar a moverlo de forma lenta en círculos en su interior. Gemidos de placer fue la única contestación que conseguí por mis chanchullos, gemidos que poquito a poco se fueron transformando en jadeos cuando el ritmo de mis exploraciones fue cobrando cada vez más y más velocidad. Las conmociones de Mónica me señalaron que estaba a puntito de correrse al tiempo que Sandra proseguía disfrutando y soportando para prolongar el placer todo lo indecible. Al final tuvo un espléndido clímax, aun más sonoro que el de su hermana instantes ya antes. La sonrisa en sus semblantes probaba el grado de satisfacción de las dos.

Tal y como si de un resorte se tratase Sandra se incorporó y sin dejarme soltar palabra me tumbó sobre la cama para pasar ahora a juguetear con su lengua con mis testículos mientras que sujetaba firmemente mi polla. Yo aproveché la situación en la que me hallaba para extender mi cuerpo y sujetando a Mónica con fuerza por las caderas empecé a absorber todos y cada uno de los jugos con los que su corrida había mojada su rajita. Yo ya sabía que a Mónica no le agradaban las mamadas, de ahí que dejaba que Sandra se dedicase a tal menester que tanto gusto me estaba dando. Todo hay que decirlo, la chavala era una conocida especialista en lo que a felaciones se refiere, y hoy no he conocido ninguna otra que la supere en esta labor. En resumen, allá estaba tumbado comiendo y siendo comido, gozando y haciendo gozar. Fue Sandra la que me preguntó donde tenía los conmutes para velozmente ponerme uno y ponerse a horcajadas sobre mí y comenzar a botar como una desquiciada. Mónica miraba con lascivia a su hermana gozando al intentar incrustarse mi polla en lo más profundo de su ser mientras que acababa de recoger con mi lengua todos y cada uno de los fluidos que su coño me podía ofrecer. De esta manera estuvimos un buen rato hasta el momento en que Mónica debió morderse los labios al sentir como un nuevo clímax recorría su espalda y la llevaba a la cota más alta del placer. Sandra siguió un rato más cabalgando sobre mi y frotándose arriba y abajo hasta el momento en que asimismo se corrió como una desquiciada.

Mónica fue la que esta vez me solicitó más guerra colocándose a 4 patas y aguardando que la penetrara por detrás, cosa que hice al momento. Sandra nos observaba desde la otra esquina de la cama mientras que se tocaba su dolorido y excitado sexo esmeradamente. Me chifla esta postura, especialmente si la muchacha se vuelve para mirarte mientras que la estas penetrando fuertemente, y eso era lo que hacía mi exquisita rubia. Llegó un instante en el que sus brazos flojearon y acabó apoyada sobre su semblante en cama al paso que seguía empujando mi verga en su vagina una y otra vez, siempre y en toda circunstancia bajo la atenta supervisión de Sandra que había empezado a introducirse los dedos en su caliente coño. Los jadeos entrecortados de Mónica se confundían con ciertos grititos de placer que poquito a poco se fueron extendiendo hasta el momento en que los dos llegamos de forma conjunta a un tremendo clímax que nos dejó extenuados. Sandra acabó unos momentos después cuando éramos los que la observábamos masturbarse a ella.

Reunidos de nuevo los 3 sobre la cama nos volvimos a besar mutuamente, esta vez con dulzura y cariño, como reconociendo lo que habíamos compartido unos momentos ya antes. Entonces nos tumbamos a reposar y proseguimos charlando.

Jamás os lo habéis montado vosotras 2 solas. – pregunté con picardía.

Jamás. – respondió rotundamente Mónica – Recuerda que somos hermanas.

A mi me pica la curiosidad la verdad, – esta vez era Sandra la que charlaba – lo de hacerlo con otra tía. Mas bueno siempre y en toda circunstancia hay tiempo para nuevas experiencias.

Avísame para grabarlo. – le afirmé sonriendo.

Lo que si me agradaría probar es el sexo anal, a ver que se siente. – y me lanzó una mirada interrogatorio – Y sé que contigo no me cortaría. Que un ignoto me rompa el trasero no es exactamente lo mismo…

Si deseas… – le respondí.

Espera ahora vuelvo. – me afirmó ya antes de desaparecer por la puerta.

¿Tu sabías algo de esto? – le pregunté a Mónica.

No tenía ni la más remota idea. Estuvimos hablando de lo de esta tarde, mas esto es nuevo para mí asimismo.

Sandra retornó al cuarto con un bote de vaselina para los labios y se tumbó sobre la cama lista a fin de que lo que quisiese hacer. Mónica se retiró y me dio libertad de acción.

Hice que Sandra se incorporara para entonces empezar a verter saliva por entre sus glúteos. Con delicadeza fui esparciéndola por su ano y una parte de sus labios vaginales, entonces hundí mi semblante en su almejita y empecé a relamer y a chupetear su entreabierto coño. De cuando en cuando mi lengua recorría su ojete para entonces regresar a juguetear con su clítoris una y otra vez. Cuando aprecié que estaba suficientemente excitada introduje uno de mis dedos en su bonito culo y otro en su vagina moviéndolos muy despacio cara adentro y cara fuera, mientras que con mi otra mano trataba de lograr que mi pene tuviese la suficiente dureza para regresar a penetrarla. Al primer dedo se le unió un segundo en su ano y seguidamente comencé a untar su esfínter con la vaselina que me había proporcionado. Un nuevo condón en su lugar y un tanto más de vaselina hicieron que ya estuviese listo para pasar a la acción.

Poco a poco mi prepucio se fue perdiendo en la obscuridad de su culo y soporté un rato de este modo hasta el momento en que se acomodase dentro y fuera misma la que me solicitara que prosiguiera. Poquito a poco proseguí introduciendo mi pene en su interior y cuando estuvo absolutamente introducido aguardé un rato más. Sandra no paraba de jadear sin que me moviese y prácticamente a voces me solicitó que la follase. Despacio, prácticamente sin moverme, fui sacando mi verga de su interior y volviéndola a introducir. Cuando aprecié que su ano estaba suficientemente dilatado mi mete-saca fue un tanto más veloz. Sandra mientras había empezado a frotarse el clítoris con la palma de la mano y Mónica proseguía observándonos con los ojos muy abiertos. No pude hacer considerablemente más movimientos en tanto que enseguida Sandra llegó al clímax corriéndose como una desquiciada y haciendo que me aparta de ella enseguida puesto que las conmociones y los estertores de su cuerpo no permitían que se apaciguara. Al final una sonrisa atravesó su semblante y me dio las gracias con lo que había hecho.

Duele, mas vale la pena. – me contó – Hay que hacerlo cuidadosamente. Gracias nuevamente.

Aquella tarde nos la pasamos tumbados en cama discutiendo hasta el momento en que su madre volvió a casa entrada la noche.

Tras aquel día mis o bien sus visitas siguieron, mas ya más separadas en el tiempo. Dos veces más volvimos a acostarnos los 3 juntos: una en un reservado de una tetería rodeados de cojines y has arriba de maría, y otra en cama de sus progenitores en las fiestas de su urbe.

Hoy prosigo teniendo una buena amistad con ellas y charlamos habitualmente por teléfono. Ya hace años desde la última vez que una de ellas se lió conmigo, ahora los 3 tenemos parea estable, mas ello no quita que recordemos en ocasiones los buenos ratos que pasamos juntos.

Espero que os haya agradado. El próximo de mis relatos, el último de mis tríos, asimismo con 2 chicas fue un tanto más singular que el resto, mas deberéis aguardar para saberlo.

Como siempre y en todo momento, los comentarios y las cartas van a ser bienvenidos.

Autor entrada: casero

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